AECC-Catalunya contra el Càncer
31 de Mayo de 2004
DIA MUNDIAL SIN TABACO
"Tabaco y pobreza: un círculo vicioso"


ITEMS FACILITADOS por la OMS y organismos clínicos afines

INFOMEDPRESS. Maig del 2004.



D'esquerra a dreta, estaven el doctor Eduard Monsó, el doctor Rafel Vidal (SOCAP); la senyora Pilar Cort (presidena de Catalunya Contra el Càncer) i el senyor Francesc Márquez, director de relacions institucionals de Catalunya Contra el Càncer


La pobreza supone el elemento de vulnerabilidad más importante para conseguir adeptos al tabaquismo. Datos debidamente contrastados indican que el 80% de los fumadores de todo el mundo viven en países en desarrollo, donde la cifra de defunciones y enfermedades relacionadas con el tabaquismo esta creciendo rápidamente: en las próximas décadas los países en desarrollo tendrán un gran incremento en costos a causa del tabaquismo (atención médica, pérdida de productividad y sufrimiento humano). Los países en desarrollo son el "mercado en expansión" de las empresas tabaqueras.

Preocupadas por esta fatídica relación, este año la OMS y organizaciones afines como la AECC-Catalunya contra el Càncer y la Societat Catalana de Pneumologia (SOCAP) recuerdan la necesidad de romper este círculo vicioso que afecta al desarrollo económico, moral y social de los pueblos y resalta aspectos poco conocidos sobre el cultivo de tabaco.

Los organismos citados también consideran que la estrategia más efectiva para la lucha contra el tabaquismo requiere un abordaje multidisciplinar, coordinado y mantenido, de familiares, educadores, legisladores, poder judicial, administración sanitaria, profesionales sanitarios y medios de comunicación.


Costes humanos y ambientales ocasionados por el cultivo de tabaco

Aplicando a rajatabla la máxima "mucho ahorra el que poco desperdicia", las empresas tabaqueras, con 450 gramos de tabaco, elaboran hoy 1.100 cigarrillos, mientras que hace 40 años solo producían 438 cigarrillos.

El cultivo de tabaco no crea tantos empleos como afirman las industrias tabacaleras, pero según denuncian organizaciones como UNICEF, sí que utiliza mano de obra infantil en muchos países productores de tabaco, como Argentina, Brasil, China, India, Indonesia, Malawi, Zimbabwe y EEUU.

Las consecuencias en salud ambiental del cultivo de tabaco se derivan del uso de importantes cantidades de plaguicidas en prácticamente todas las plantaciones, enfermedades asociadas casi siempre al manejo de la hoja y de la deforestación masiva.

Para proteger la planta, el cultivo de tabaco necesita importantes consumos de pesticidas. El abuso de estos productos que son, en muchas ocasiones, manejados por agricultores escasamente informados sobre los efectos secundarios de su manipulación, les sobreexpone a la toxicidad. Además, en áreas de economía deprimida se utilizan muchos pesticidas que están prohibidos en los países desarrollados debido a su peligrosidad y toxicidad (Aldicarb, clorpirifos, 1,3 dicloropropeno...)


La enfermedad por tabaco verde es, por ejemplo, una patología laboral de los trabajadores del tabaco, causada por la absorción cutánea de nicotina a partir del contacto de la piel con las hojas de la planta. Los niños son más susceptibles a esta enfermedad por presentar una piel más fina y con mayor capacidad de absorción. Los síntomas incluyen: náuseas, vómitos, debilidad, cefaleas, mareo, dolores abdominales, disnea y alteraciones del ritmo y de la tensión arterial. Aparecen 10 casos por cada 1.000 trabajadores.

Más de 30 países en el mundo se encuentran al borde de una situación ambiental crítica debido a la deforestación ocasionada por el cultivo de tabaco. En la mayoría de los países en desarrollo se utiliza la madera como combustible para proporcionar la energía que se requiere para curar la hoja del tabaco y también como material de construcción de los almacenes donde se realiza el proceso de elaboración.


Situación de España

Cuando en un país se inicia el consumo de tabaco, el tabaquismo sigue las pautas de una epidemia: al principio comienzan a fumar los hombres, que posteriormente padecerán, en su mayoría, tabaquismo. A continuación, empiezan a fumar las mujeres, se produce una gran cantidad de fallecimientos de hombres por el consumo de tabaco y los hombres empiezan a dejar de fumar, pero, sin embargo, sigue aumentando el número de mujeres fumadoras. Finalmente se produce un aumento de mortalidad por tabaco entre mujeres fumadoras y se inicia el descenso de las mujeres fumadoras. En España estamos en la fase de aumento de mujeres fumadoras y los hombres están empezando a dejar de fumar.

El nivel socio-económico también cambia con el tiempo. Comienzan a fumar inicialmente los sectores socio-económicamente desarrollados, pero después, estos círculos sociales, al ser los mejor informados y concienciados por los problemas de salud, dejan antes de fumar.

En España caminamos hacia el consumo entre sectores más deprimidos y de mujeres (que generalmente también están más desfavorecidas socio-económicamente). De esta manera, estos grupos sociales van a ser más pobres (por el gasto económico que conlleva el tabaquismo) y más enfermos.